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Miguel Tellado sentencia el fin de la era de los “siameses”: el pacto PNV-PSOE que arrastra a Euskadi y España hacia la decadencia

Miguel Tellado sentencia el fin de la era de los “siameses”: el pacto PNV-PSOE que arrastra a Euskadi y España hacia la decadencia

Miguel Tellado asegura ahora que las negociaciones con Vox las va a liderar  Jorge Azcón | Radio Zaragoza | Cadena SER

En el epicentro político de Vitoria, el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, ha pronunciado un discurso que no solo marca un antes y un después en la narrativa electoral vasca, sino que sacude los cimientos de la política nacional. Con una contundencia poco habitual, Tellado ha definido la relación entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como la de unos “siameses” inseparables cuya gestión está sumiendo tanto a Euskadi como al resto de España en un pozo de incompetencia, pérdida de oportunidades y deterioro institucional.

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La intervención de Tellado ante la Junta Directiva Autonómica del PP del País Vasco ha sido un ejercicio de transparencia y crítica feroz contra lo que considera un “engaño sistemático” a la ciudadanía. Según el dirigente popular, el PNV ha dejado de ser esa formación con voz propia para convertirse en una “federación más del PSOE”, completamente sometida a los dictados y necesidades de supervivencia de Pedro Sánchez. Esta simbiosis, lejos de beneficiar a los ciudadanos vascos, ha creado un ecosistema de parálisis económica donde la ideología identitaria se utiliza como una cortina de humo para tapar una gestión inexistente.

Uno de los puntos más incendiarios del discurso ha sido la mención directa a Aitor Esteban, a quien Tellado ha bautizado como el “padre de la criatura” del sanchismo. Recordó que fue el nacionalismo vasco quien encumbró a Sánchez en 2018 y quien, a pesar de los escándalos, lo mantiene en el poder en 2026. La crítica no se detuvo ahí: Tellado denunció la hipocresía de una moción de censura que nació bajo la bandera de la lucha contra la corrupción, solo para terminar teniendo como interlocutores a figuras como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, hoy señalados por la justicia y el Ministerio Fiscal en tramas de presunta organización criminal.

“El nacionalismo sale muy caro y el socialismo es un desastre”, sentenció Tellado, poniendo el foco en el deterioro industrial de una región que antaño fue el motor económico de España. La decadencia de Euskadi no es una casualidad, sino el resultado de años de gobiernos compartidos donde el PNV y el PSE han priorizado el aislamiento y la ruptura de lazos con el resto del Estado por encima de la competitividad y el bienestar social. Para el PP, este modelo ha caducado y solo genera una sociedad “más cerrada, aislada y pequeña”.

Frente a este panorama, Tellado ha reivindicado la figura de Javier de Andrés y el modelo de gestión del Partido Popular como la “alternativa de la decencia”. Recordando la etapa de De Andrés al frente de la Diputación de Álava, el secretario general subrayó que existe una forma de gobernar basada en el reformismo, el liberalismo y el centro derecha que se aleja de los extremismos que hoy dominan la escena vasca. Acusó directamente a los “siameses” de haber “engordado al monstruo de Bildu”, permitiendo que opciones radicales ganen terreno mientras los partidos tradicionales de gobierno se diluyen en sus propios pactos de supervivencia.

El discurso también sirvió para desmontar lo que Tellado calificó como el “teatro” del PNV. Se refirió a los recientes roces públicos entre nacionalistas y socialistas en redes sociales como una puesta en escena que “duró diez minutos”, una distracción vana frente a una realidad donde ambos partidos están atados por el mismo destino político. Para el Partido Popular, el objetivo del próximo ciclo electoral es claro: romper el cordón umbilical de estos gobiernos “siameses” y devolver a Euskadi a la senda del crecimiento y la relevancia nacional que nunca debió perder.

En definitiva, la comparecencia de Miguel Tellado en Vitoria no ha sido solo un acto de partido, sino un grito de guerra contra la complacencia política. Es un llamado a la sociedad vasca para que despierte ante una gestión que, bajo el barniz del nacionalismo, ha entregado las llaves del país a un proyecto personalista que debilita las instituciones día tras día. La batalla por la “decencia” y la “buena gestión” ha comenzado, y el PP se posiciona como el único baluarte capaz de frenar la deriva de una España gobernada desde la sombra por intereses ajenos al bien común.